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Nº 37 -28 DE DICIEMBRE 2009
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María Rodríguez Almeida, Extranjeros sin papeles en Francia. ¡Morid, bellacos!

(Notas-resumen de la conferencia pronunciada por Thierry Flesch, responsable de la Cimade -Comité Inter-Mouvements Auprès Des Evacués- para las Regiones Nord pas de Calais y Picardie Normandie: “Les centres de rétention. Un monde carcéral pour les sans-papiers”, Soissons, 18 de noviembre de 2009)

Como cabía esperar, la situación de los extranjeros ilegales enFrancia se degrada a ojos vista, por la confluencia de las directivas europeas (Schengen y Dublín II) y de la política actual del “objetivo cifrado”. Me explico: el hecho de que el Gobierno incite a las administraciones a una meta de25.000 expulsiones por año desencadena a todos los niveles lo que Flesch denomina una “violencia institucionalizada”. Una máquina infernal y deshumanizada sin responsable visible puesta al servicio de una abstracción: 25 000 expulsiones.

Formas de realizar este fin: interpelaciones por “delito facial”, redadas a la salida de clase, en la cola del paro, en los Assedics (oficinas de empleo). La delación, deporte nacional galo, está de nuevo a la orden del día, generando una creciente ansiedad en el emigrante sin papeles, que ya no sabe si será interpelado en la ventanilla del banco, en la sala del médico o a la salida de la escuela. Todo esto contribuye a degradar las ya de por sí precarias condiciones en las que vive y lo empuja a una clandestinidad absoluta: ya no puede ir confiadamente al banco o al médico, ni salir a la calle (¡ojo con las porteras!). ¿Un aire de déjà vu, dice usted? ¡Qué malpensado! Pues aquí saco yo la manida frase de que “todo parecido con cierta situación vivida en épocas no tan lejanas es pura coincidencia”. Quizás si lo repetimos muchas veces llegaremos a creérnoslo.

¿Estamos exagerando las cosas? Lo peor viene ahora. En los centros de retención se encuentra una media de 32.000 personas, de un promedio de 32 años. Sólo un 6% son mujeres. ¿Discriminación positiva? No. Las mujeres suelen ir acompañadas de niños menores a los que, tontamente, se niegan a abandonar cuando son arrestadas en plena calle. Un niño en un centro de retención grita, no obedece y, por lo indignante de su situación, incita a la rebelión a los adultos ya presentes. Así que, por razones de orden público, mejor evitarlos. Sin embargo, haberlos haylos: los centros están equipados de carritos, de mesillas para cambiar los pañales, de cunas…Y es justamente esta visión de pesadilla la que marca indeleblemente a los visitantes de los centros: la proximidad espacial de objetos que pertenecen a universos opuestos, como el carcelario y el de la infancia. Porque esos centros son prisiones: privación de libertad, movilidad reducida, duchas restringidas, una comida por día, promiscuidad…La duración del encierro varía de 9 a 32 días: sin juicio, sin abogado y ahora sin la presencia de asociaciones molestas como la Cimade, portadoras de una visión global y legalista de la situación. El Ministerio de la Identidad nacional, fiel a los ideales de libertad del Gobierno actual, ha conseguido que se saque a oferta pública el acceso a los centros de retención. En vez de esos petardos de abogados de la Cimade, los “retenidos” podrán ser visitados por las hermanitas de la Caridad, los caballeros de la Orden de Malta y el Colectivo “Respeto”, formado por las juventudes UMP para que no se silbe la Marsellesa en los partidos, ¡hombre!

Concluyo esta visión de apocalipsis haciendo mención de un salto a la torera (ya que empezamos hablando de deportes patrios…). Según la ley, un centro de internamiento no puede tener más de 140 plazas. ¡Que por eso no quede!: se están fabricando centros bipolares anexos que funcionan un poco como los adosados: Gardenia uno, Gardenia dos…pero a la internacional: kurdos, afganos, iraníes, senegaleses…Y como empiezan a ser muchos extranjeros, pues ¡a etiquetarlos con cifras! “A ver, el 725, si no te gusta el agua fría de la ducha pues haberte quedado en tu país, no fastidies”. ¿Vichy? ¿Quién dijo Vichy? ¡Ya estamos otra vez con lo mismo, sacando de contexto! Ayer es ayer y hoy es hoy… ¿o no?

 

 

 

 

 

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